Fly me to the moon. Parte 2.

Enero 14, 2018

Por Lorenzo Shakespear:

El aeropuerto como partida, tránsito y destino. En el mismo lugar.

Hace décadas que los ideales de excelencia aeroportuaria trascienden la operación técnica, la infraestructura y la seguridad, e incluyen con más y más énfasis, foco en la experiencia del usuario.
Entender el aeropuerto implica entender los sueños, las fantasías y las expectativas de millones de personas en un estado mental particular. Y conectarlas con una avidez creciente por posibilidades comerciales, branding, lifestyle, espectáculos y advertainment, que sorprenda, magnifique y eleve como nunca antes, el territorio encantado del aeropuerto.

Pero para entender el aeropuerto debemos entender primero al viajero, su entorno y las circunstancias que permiten que, durante las horas previas al despegue, comunicación, entusiasmo y arquitectura sean lo mismo. Este trío articulado no es tránsito, ni exposición, ni publicidad, ni marketing, ni diseño. Es una plataforma de negocios que define al aeropuerto como un ecosistema de estimulación, montado sobre el tunel del tiempo.

Territorialidad emocional

Cada estímulo en el territorio del aeropuerto debe ser parte de la arquitectura, que es en sí mismo un estímulo, y de las expectativas de cada persona de que, en ese lugar, ocurren cosas especiales. No es una mera caja contenedora de viajeros, transportistas y comercios.
El diseño de un aeropuerto, en tanto espacio de relación, se basa en la planificación de posibilidades que intensifiquen la vivencia del aeropuerto y potencien su percepción como fuente de valor en la interacción con personas, servicios, marcas, espacios, microespacios, información y procedimientos.

Como media environment (un sistema coordinado de información-estimulación-persuasión-branding) cada momento tiene su lugar y su personalidad. Cada área tiene posibilidades, responsabilidades y limitaciones que deben ser descubiertas, mapeadas, valorizadas y desarrolladas.
Cada estímulo concebido debe responder a las posibilidades emocionales del entorno. No es lo mismo lo que nos pasa en migraciones que lo que nos pasa en preembarco o en el duty free. La posibilidad de involucrar a cada persona en una fábula temporaria de la que se es protagonista involuntario, que no implica una enseñanza elevada ni particular, que no culmina en una moraleja necesariamente útil, y que solamente persigue el sencillo objetivo de hacerte estar muy bien, define posibilidades y oportunidades para ser una plataforma de negocios con marcas.